Hoy hace cuatro años que falleció mi padre, el cáncer nos lo arrebato 11 años después de venir a por él. Luchó contra él, a sabiendas y sin saber, y no dejo de trabajar ni un día. Como había hecho toda su vida para sacar a su familia adelante, para poderse comprar una bicicleta, para poder tener una Vespa con sidecar ( donde llevar a mis hermanos mayores y mi madre), para poder comprar aquel seat 600 donde ya viajaría mi otra hermana y Lucero ( un Séter marrón, el cual yo solo conozco fotografías).
Si cierro los ojos e intento recordar, siempre se me vienen imágenes de él trabajando, riendo, tomando un vinito en el Bar Nieto o en el Ventorro de Pelayo (con alguno de los cientos de amigos que tenía), haciendo inventos de los suyos en la finca, mientras le decía a mi madre " Juli no riegues tanto los jardines que se agotan los pozos". Qué gruñón y cabezón era, (cada vez me parezco más a él en esto), y que poco caso le hacíamos.
Hoy seguro que hago llorar a mi madre, al igual que lloro yo ahora, y como seguro que mucho de los que conocisteis a Mateo le habéis llorado el algún momento. Que suerte haber tenido a mi padre, que suerte es tener a mi madre, que suerte tener la familia que tengo.
No hay mejor foto que explique a mi padre, que unas llaves fijas sobre un banco de trabajo.